Al llegar, le dijo a su amiga que le entregase el café al gerente. Iona la miro con preocupación por lo manchada y sucia que se encontraba Adelaida.
-No te preocupes. Iré al departamento rápidamente a cambiarme, así que, necesito que me cubras por unos minutos.
-Pero, Adelaida, ¡espera! - Su amiga hizo caso omiso su llamado, sólo esbozó una sonrisa antes de que el ascensor cerrara sus puertas.
Iona lanzó un suspiro de "bueno, esta bien". Tomó el cortado seco, y se dirigió a la oficina del jefe. Golpeó suavemente esa puerta que siempre admiraba cuando no había nadie que se percatara.
-Pasa, Adelaida - Se escuchó una voz masculina y segura desde el otro lado de la puerta
-Permiso, jefe.
-¡Ah! eras tu, Iona - dijo sorprendido Leon al ver que ella le llevaba su cortado seco matutino - ¿Qué a pasado con Adelaida?
-Tuvo un percance con su traje, y fue unos segundos a su departamento a cambiárselo
- Por ende, estamos solos
-Así es, jefe
-Iona, sabes perfectamente que puedes tutearme. Nos conocemos hace mucho - decía mientras se levantaba de detrás de su escritorio para quedar frente a frente de Iona
-Lo se, jefe, pero esa relación que tuvimos, no debe mezclarse con el área laboral. No quiero tener problemas con la empresa, así que, si ya no me necesitas más por ahora, me retiro.
Leon quedó mirando atentamente los ojos aguamarina de Iona. Luego de ese pequeño instante de reencuentro, ella dio media vuelta, y regreso a su puesto de trabajo, dejando detrás de esa puerta de roble macizo a un Leon un tanto nostálgico, que luego de otro intento fallido de volver con Iona, miró el azul del cielo a través de los ventanales que se encontraban detrás de su escritorio.
Justo cuando Iona se sentó para comenzar con el papeleo diario, por el ascensor del lado derecho, aparece un hombre trigueño de ojos plomizos y cabellos oscuros, un tanto agitado y ansioso.
-Disculpe, caballero, ¿en qué puedo ayudarle? - preguntó una sonriente Iona, aun pensando en Leon, el único hombre que le prometió el cielo y lo derrumbó luego de unos pocos meses, dejándola en soledad sin explicación alguna.
Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades
Estréllate Contra Mí (III)
.
"La calidez de tus manos, calma mi corazon..."
va tomando diferentes matizes, es atrayente.^^
cuidate
un abrazo
el Nombre, mmmm... dedicado a alguien, la verdad cada entrada que publico es parte un libro que espero terminar algun dia, hasta ahora solo he escrito 50 paginas, su nombre es ¨las cronicas del canto del viento ¨, y el titulo, Ich Liebe dich, es un capitulo de él, dedicado a una persona muy especial para mi, a esa persona por la cual comenze a escribir y algunas veces aun nos sonreimos;
amor. eso es para mi y creo para ella, un sentimiento que puedes atezorar por siempre, solo fuimos dos pequeños que curiosiaban, pero las mas grandes sensaciones se experimentan junto al miedo de no conocer cuales pasos dar, en realizar muchas cosas por primer vez, a ella es dedicado, a cada sonrisa que me animo a seguir.
un abrazo.^^
es extraño, verte desaparecer por mas de dos dias, se extraña.^^
cuidate.