Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades

Estréllate Contra Mí (I)


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-Iona, ¿cuándo será el día en que, seamos felices al fin?
-No lo sé, Adelaida. Pero, tranquila, ya llegará ese día. Sólo, espera con paciencia. Ese chico ya llegará...
-Pero, no puedo esperar más. La vida se me escurre entre los dedos. El tiempo pasa rápido, no puedo seguir aquí sentada esperando a que llegue el hombre de mis sueños.
-Y, literalmente, estás sentada esperándolo.
-Que odiosa eres.
-Igual que tu amiga, igual que tu - respondió la mujer, para luego lanzarle una mirada para que continuase archivando las carpetas del gerente.

Los días pasaban, y ya se aproximaba el cumpleaños número 30 de Adelaida, y, como podrán imaginar, ya comenzaba a rendirse de encontrar a su hombre. Pero, no se como explicarlo. . . el destino a veces es tan cruel, que nos hace una mala jugada . . .

-¿Qué quería el jefe? ¿Capuccino o cortado seco?
-Cortado seco, Adelaida, cortado seco. Llevas 12 años comprándole el mismo café, y aún no lo recuerdas a la perfección.
-Lo siento, es que hoy . . .
-Hoy no estas conectada con tu mente. Lo sé. Te sucede eso desde que salimos de la enseñanza media. Ya, apresúrate, que, como ya sabes, al gerente le gusta tomar su café en cuanto llega a la oficina, y tan solo faltan treinta minutos para que llegue.
-Si, de eso si me acuerdo. ¿Quieres que te traiga algo?
-Un vanilla, si no es mucho pedir.
-De acuerdo. Vuelvo antes de que llegue.

Adelaida salió del edificio a través del ascensor. Caminó un par de cuadras, doblo a la derecha llegando a la tienda en donde siempre compraba los encargos energéticos de la oficina. Compró el café para el gerente, el vanilla de Iona y un capuccino para ella. Al doblar la esquina para caminar esas dos cuadras con rapidez, chocó con un hombre trigueño, haciendo que sobre los dos se derramaran los tres café. Ella cayó al suelo empapada del líquido.

-Lo siento - dijo el hombre con una voz fascinante, estirándole la mano a Adelaida para que se levantara - fue completamente mi culpa, así que me ofrezco a comprarte los café y, a invitarte uno para remediar lo ocurrido ¿qué opinas?
-Muchas gracias por la invitación al café, pero debo rechazarla. Si quieres, me compras los tres que se derramaron, ya que debo ir a dejarlos a la oficina en 10 minutos más.
-¿Trabajas en ese edificio? - preguntó el hombre mientras caminaban los dos a la tienda.
-Si, soy una de las dos secretarias del gerente de la empresa Rehinhart.
-Interesante, muy interesante - dijo el hombre, quedando prendido de los ojos miel de
Adelaida - Listo, aquí están tus café. Y, siento como quedo tu ropa de manchada.
-O, no te preocupes, esto lo arreglo luego de dejar los café. Muchas gracias por comprarlos, pero ya debo irme, me quedan tan sólo dos minutos para hacer la entrega. Así que, adiós - dijo una apresurada Adelaida, dejando con una inquietud colgando de los labios del hombre
-¡Pero! . . . ¿Cuál es tu nombre? - dijo el en un susurro, ya que Adelaida corrió con frenesí hacia el edificio Rehinhart.

Al llegar, le dijo a su amiga que le entregase el café al gerente. Iona la miro con preocupación por lo manchada y sucia que se encontraba Adelaida.
-No te preocupes. Iré al departamento rápidamente a cambiarme, así que, necesito que me cubras por unos minutos.
Y antes de recibir respuesta alguna, se marchó tan rápido como había llegado.
En el ascensor se reprochó a si misma, ya que, no le pregunto el nombre al hombre que la chocó por accidente. Lo único que podía recordar de él, era su voz, su piel, pero lo que más le llamo la atención, fueron esos ojos plomizos, casi celestes, pero inconfundiblemente
plomizos . . .

One Response to “Estréllate Contra Mí (I)”

  1. Anónimo says:

    tiene su encanto, debo decirlo, y espero una segunda parte que lo complemente; no soy de esperar mucho,me agrada sentir qua soy capaz de dar sonrisas, provocarlas y compartirlas.
    cuidate, un abrazo^^

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"La calidez de tus manos, calma mi corazon..."