Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades

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¡Hola!
Mil años sin escribir (En verdad fueron sólo 6, que exagerada)
Retomaré las historias que dejé pendientes. Me costará un tanto, porque deberé tratar de pensar como mi yo de aquellos años, pero lo más probable es que cambie el rumbo de cada historia, debido a que no recuerdo exactamente dónde dejé los borradores.
Lo más probable, es que en un ataque de locura, los haya quemado.

Quienes lean mi blog, ¡bienvenidos sean!
Por favor, sean amables al comentar.


El Laberinto (I)


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Sola.

Es la única palabra que retumba en su cabeza, mientras corre sin rumbo fijo.

Sola.

Es lo único que repite su retorcida conciencia, ya cansada con las cosas que pasan dentro y fuera de ella.

Retorcida conciencia... Pero, ¿Por qué?


Muchas preguntas ahora comienzan a aparecer, mientras los árboles y fauna en su exterior, comienzan a cobrar forma, de igual manera en la que ella comienza a caer en cuenta, de que está perdida en medio de la nada... Si se le puede llamar así a un bosque frondoso.

Cuando ya se percata, que su aliento comienza a cortarse, se detiene.
Aspira una bocanada pura de aire, y cae al suelo.

Sentada, observa que, frente de sí, hay una especie de entrada hacia algo similar a un laberinto. Es lo que piensa mientras sigue inspeccionando con su mirada como las ramas de arbusto se entrelazan en un antiguo arco...


Heartbeat || Hatsune Miku or Nico Nico Chorus


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Mi corazón - cuando se detiene,
estoy segura que este mundo - Creo que lo he disfrutado plenamente

Y por aquello que dejé atrás, lo cual no es mucho;
A tu lado, creo que quiero seguir sonriendo.

A través del latir en mi pecho, todavía quiero protegerte
Como una razón para vivir, está bien para mí
Una más, una más - Cuento las mismas lágrimas,
Y una vez más, nos conocemos.

Mi pulso les trasmite,
Los sonidos recurrentes y mis pensamientos acelerados
Prometamos no seguir más separados,
para que así tu nunca te sientas sólo

Mi corazón - En un minuto,
Setenta veces, grita "VIVO"

Pero cuando estoy contigo, se acelera,
Y ciento diez veces, grita "AMO"

A través del latir en mi pecho, todavía quiero protegerte
Como una razón para vivir, está bien para mi
Una vez más, una vez más - El corazón repite lo mismo,
Y una vez más, nos conocemos

Los encuentros entre tu y yo:
Si hubiera alguna razón para ellos,
Aunque no sé si será el destino,
Es inmutable su felicidad pura

Hasta ese día cuando termine,
¿Cuántos más "te amo" podré expresar?
Por estar aquí conmigo, te daré gratitud,
Y sólo por estar vivo, te doy las gracias.

Mi pulso marcado les trasmite,
Sonidos recurrentes y pensamientos acelerados
Prometamonos que seguiremos amándonos,
Hasta que nuestros latidos se acaben.


10 Things I Hate About You


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Odio como me hablas
y odio tu corte de pelo.
Odio como conduces mi auto y me miras sin recelo.
Odio tus enormes botas de combate y la manera como lees mi mente.
Te odio tanto que me enferma, hasta me haces rimar.
Odio que tengas la razón,
odio cuando mientes.
Odio que me hagas reír, incluso más que me hagas llorar.
Odio no verte la cara y que no me hayas llamado.
Pero más odio no odiarte... ni un poquito, ni un ápice, ni nada.



Extrañar


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¿Acaso puedes sentir el latido de mi corazón aumentar con cada paso de acercamiento que das?

Me levanto entrada la tarde. Mi cuerpo, sin razón alguna, se dio el placer de permanecer casi todo el día en cama. Éste comienza a reaccionar poco a poco, y el frío proveniente del lado derecho de la cama le produce escalofríos.

¿Dónde estás? ¿Por qué te has ido?

Una ducha, si, una ducha es todo lo que necesito para aclarar ideas.
Y es cuando comienzo a recordar.
Era temprano, los rayos de sol aún no penetraban el dormitorio. Me levanto con la mayor cautela para que no despiertes. Pasan los tres minutos más paulatinos de mi existir, y una sonrisa se dibuja en mi rostro. Ya no hay más que temer.
Simplemente volví a la cama con recato y te abracé como siempre lo hago antes de despertar.

Las lágrimas no dejan de correr. Hay un vacío en mí.

Tu beso de buenos días me reanimó del letargo. Esos brillantes y hermosos ojos marrones me miraron con calidez y ternura. Antes de que te levantaras para tomar tu ducha matutina, sostuve tu mano, y te di la noticia.
Tu alegría fue mayor a la que imaginaba, y de inmediato besaste un bulto que aún no crecía del todo.
Luego del desayuno, marchaste hacia una clínica en busca de una hora para rectificar.

Nuestra luz se desvanece, pero una nueva comienza....

A eso de las doce, suena el teléfono, y sin haberlo contestado, un frío inexplicable recorre mi cuerpo, y mi corazón deja de latir por un segundo...
Prendo la televisión con lágrimas desbordantes, deseando de que tan solo fuese una mala broma de mi madre, pero mis piernas no resisten el dolor y el suelo es mi cuna.
Un accidente automovilístico provocado por una falla en el sistema de semáforos, muchas muertes, pocos sobrevivientes...

Tus caricias, tus besos, tus susurros y miradas, son fantasmas amorosos que visitan mi alma en pena...




Estréllate Contra Mí (VI)


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.. Y antes de recibir respuesta alguna, se marchó tan rápido como había llegado. En el ascensor se reprochó a si misma, ya que, no le preguntó el nombre al hombre que la chocó por accidente. Lo único que podía recordar de él, era su voz, su piel, pero lo que más le llamo la atención, fueron esos ojos plomizos, casi celestes, pero inconfundiblemente plomizos....


El sonido del ascensor anunciando su llegada al primer piso, dio el efecto de caída a la realidad. Salió de él, dirigiéndose a tomar un taxi.
Al llegar a su departamento, rápidamente se cambió de uniforme de trabajo, colocándose un traje formal con falda tono lila, con una blusa blanco pastel. Arregló un poco su cabellera, y salió de su departamento. Como iba con prisa saliendo del edificio, por segunda vez en el día chocó con alguien. Pero, esta vez no se cayó al suelo. La sujetaron y contuvieron. Ese aroma familiar, hizo que simultáneamente alzara su cabeza para encontrarse con esa sonrisa y esos misteriosos ojos plomizos que había conocido hace algunos instantes.

- Nos volvemos a encontrar, Adelaida - dijo el caballero, soltándola con delicadeza.
- Sí, es cierto... - su pensamiento y habla se paralizan, intentando articular una duda que se le notaba en el rostro, pero no pudo nacer de sus labios debido a su titubeo
- ¿Quieres saber como se tu nombre? - ella solo asintió con la cabeza, sin lograr hacer sonido alguno - Por lo pronto, te lo contaré camino a tu trabajo, vas un tanto atrasada.
- Si, tienes razón.
- Sólo si tu quieres, puedo ir a dejarte... así también conocerás como fue que "adivine" tu nombre.
Adelaida titubeó unos segundos, pero luego accedió: le preocupaba el hecho de no estar en su escritorio realizando su labor.

- Ahora - dijo ella ya en el auto, sentada al lado de él - dime como es que sabes mi nombre.
- Simple - respondió el con una leve sonrisa en sus labios - tu compañera de trabajo me lo dijo por accidente.
- Esa Iona ... Como sea... Lamento de verdad lo ocurrido, y, antes de bajarme en la plaza Midori, me gustaría saber como puedo agradecerte todas las molestias que te he causado hoy.
- Simplemente: con una taza de café cuando desees - refiriéndose al que estaba pendiente luego del suceso de la mañana, estacionándose en la plaza.
- De acuerdo - dijo desabrochándose el cinturón de seguridad - Nos vemos este domingo aquí mismo a las 11 de la mañana. No llegues tarde.
- Llegare antes para no hacerte esperar.
Ya fuera del vehículo, se acercó a la ventana para preguntar.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Andres, para servirte.


Last chance


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... El ángel sesó su vuelo para poder descanzar ese dolor que traía consigo desde hace ya un par de siglos.

En aquel entonces, no volaba sola. Tenia un compañero, con el cual, habia cuidado de otros seres. Juntos siempre se apoyaban mutuamennte.

La primera vez que Uriel alzó su vuelo, fue gracias a Kazbeel. Antes de conocerlo, siempre sus intentos eran en vano: caia al suelo una y otra vez. Estuvo a punto de perder sus alas de tantos golpes que le daba, pero, apareció Kazbeel, quien atajó a Uriel antes de darse su última caida.

Luego de eso, ambos estaban juntos siempre, haciendo que en sus corazones naciera ese sentimiento que estaba prohibido sentir entre ángeles.
Poco a poco, pasaban los años, y Dios cada vez se percataba que fue un error haber juntado a esos dos ángeles para que hicieran un bien en la tierra. Aún asi, decidió darles un tiempo más para que se percatarán de que sus sentimientos estaban erróneos, que debian separarse.

Pero eso nunca ocurrio. . .

Los siglos pasaban, Uriel y Kazbeel se unian más y más, al punto en que se dieron cuenta de que ya se habian enamorado. Ambos se asustaron, pero decidieron, juntos, seguir sintiendo, ese amor que estaba prohibido.
Cuando sucedió eso, desde el alto cielo, cayó un rayo que iba dirigido para ambos, ese rayo era el que desterraba definitivamente a los ángeles. Antes, ya habia sido utilizado para castigar la traicion de Lucifer.
Kazbeel, a sabiendas de que nunca más vería a Uriel, la empujó hacia la tierra, haciendo que el rayo sólo cayera sobre él, dandole a Uriel como un último adiós, plumas negras.
Dios, al ver el sacrificio hecho por Kazbeel, pensó que sólo fue su culpa, asi que el castigo recibido por Uriel no fue tan severo: ella sólo debia cuidar animales, no humanos.

El día en que sesó su vuelo, desapareció del reino de Dios para buscar a Kazbeel. Lo encontró sentado debajo del único Yggdrasil existente, pero, él habia cambiado. Ya no tenía alas, era un humano, pero eso no desalentó a Uriel. Decendió por completo e intento caminar, pero como sus pies eran frágiles, cayó al suelo una vez más. Kasbeel se acercó a ella, la levantó, acerco su boca a su oreja y en ella susurro: "siento que si no te estrecho en mis brazos seguire pensando que todo esto es un sueño...del cual preferiria morir antes de despertar y perderte otra vez..."

Estréllate Contra Mí (V)


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-No creo que esto sea una buena idea, Iona
-¿Rechazarás uno de mis regalos por tu cumpleaños, que es mañana?-dijo ella con un tono de desprecio y tristeza, para causar en Adelaida el efecto de culpabilidad
- eeee - respondía titubeando - yooo...... - la miro y no pudo resistirse a su mirada suplicante-de acuerdo...
-¡Yupi!
-Entremos a la peluqueria...
-¡Eres la mejor al aceptar mi regalo!-la abrazó y entró a la peluqueria, pero Adelaida se quedó afuera, con ganas de no entrar. Iona, con una cara de si no entras te pateo, salió a buscarla y la arrastró para que entrara.
Al entrar, Ade se detubo unos instantes para contemplar la peluqueria. Ésta, no era como a las que solia ir ella. El piso era de madera masciza, según su apreciación; las paredes estaban revestidas de color mármol y decoradas con unos oleos de pintores que no logró reconocer; los espejos no eran largos, casi interminables, si no que para cada asiento existia un espejo ovalado. Todo en esa peluqueria te dejaba en un estado de calma, hasta los sillones de cuero negro daban esa relajacion en todo el cuerpo.
Ambas amigas se sentaron en un sillon, esperando la hora de su cita.
-Por cierto, Iona, ¿Qué me harán?
-No te preocupes. Esconderán esas canas que comenzaron a salir por adelantado y cambiarán tu corte
-Pero me gusta mi pelo asi de largo, hasta debajo de mi espalda, no lo quiero tan...
-¿Corto? Insisto, no te preocupes. Ellas ya saben que te gusta tu largo. Sólo te sacaran un poco de pelo para disminuir el volumen que tienes, nada más.
-¡Que alivio!
-Disclpen, señoritas-dijo una mujer-¿Ustedes son las amigas que pidieron cita a las 3 de la tarde?
-Si, somos nosotras-respondió Iona
-Entonces, tengan la amabilidad de seguirme, por favor
Ambas, se pararon y siguieron a la mujer alta de cabellos rubios. Quedaron mas menos al centro del salon, Iona a la izquierda y Adelaida a la derecha.

1 hora más tarde .....

-¡AAHHHHH!-gritó Adelaida al mirarse al espejo
-Discúlpeme, señorita, confundí la tintura de su amiga con la suya, por favor, discúlpeme
-Mi pelo ....-decia ella, haciendo caso omiso a las palabras de la peluquera, aun mirándose en el espejo yy tocándose su cabello
-Adelaida-dijo su amiga parándose detrás de ella y colocando sus manos sobre sus hombros, haciendo que Ade pegara su espalda al asiento-debo admitir, que el rubio platinado te queda . . . ¡de maravilla!
-Pero, mi pelo-dijo ella, volteándose, tocando un mechon y haciéndole pucheros a Iona
-Mirate otra vez, y veras lo bien que te queda.
Volvió a mirarse, y se dio cuenta de que su amiga tenia razón. El rubio platinado hacia que sus facciones se notaran mas, su cara se veia mas brillante, pero lo que mas destacaban, eran sus ojos miel.
-¿Crees que le guste el gran cambio a Andrés?
-Si él te ama tanto como te lo ha venido diciendo desde el siguiente dia que chocaron hasta la fecha, te seguirá amando con este cambio, que, repito, no te queda mal
-Disculpe, señorita-dijo la peluquera que causo todo, la cual, no escuchó nada de la conversación de ellas, ya que fue donde su jefa a consultarle una solución para el cabello de Ade, ya que era su primer dia de trabajo-ruego que me disculpe, por favor. Si quiere tener de vuelta el color natural, puedo decolorárselo gratis y ....
-No te preocupes-dijo ella parándose y quedando frente a frente con la supuesta culpable-Me gustó el cambio que por error me hiciste. ¡Me lo quedó!
-¿En . . . en serio?
-Si
-¡Muchas gracias, señorita!-dijo ella abrazándo a Ade
-No hay de que

Iona pasó a la caja a pagar, y luego ambas, a la orden de Iona, fueron a su casa, a dormir ....



"La calidez de tus manos, calma mi corazon..."