
... El ángel sesó su vuelo para poder descanzar ese dolor que traía consigo desde hace ya un par de siglos.
En aquel entonces, no volaba sola. Tenia un compañero, con el cual, habia cuidado de otros seres. Juntos siempre se apoyaban mutuamennte.
La primera vez que Uriel alzó su vuelo, fue gracias a Kazbeel. Antes de conocerlo, siempre sus intentos eran en vano: caia al suelo una y otra vez. Estuvo a punto de perder sus alas de tantos golpes que le daba, pero, apareció Kazbeel, quien atajó a Uriel antes de darse su última caida.
Luego de eso, ambos estaban juntos siempre, haciendo que en sus corazones naciera ese sentimiento que estaba prohibido sentir entre ángeles.
Poco a poco, pasaban los años, y Dios cada vez se percataba que fue un error haber juntado a esos dos ángeles para que hicieran un bien en la tierra. Aún asi, decidió darles un tiempo más para que se percatarán de que sus sentimientos estaban erróneos, que debian separarse.
Pero eso nunca ocurrio. . .
Los siglos pasaban, Uriel y Kazbeel se unian más y más, al punto en que se dieron cuenta de que ya se habian enamorado. Ambos se asustaron, pero decidieron, juntos, seguir sintiendo, ese amor que estaba prohibido.
Cuando sucedió eso, desde el alto cielo, cayó un rayo que iba dirigido para ambos, ese rayo era el que desterraba definitivamente a los ángeles. Antes, ya habia sido utilizado para castigar la traicion de Lucifer.
Kazbeel, a sabiendas de que nunca más vería a Uriel, la empujó hacia la tierra, haciendo que el rayo sólo cayera sobre él, dandole a Uriel como un último adiós, plumas negras.
Dios, al ver el sacrificio hecho por Kazbeel, pensó que sólo fue su culpa, asi que el castigo recibido por Uriel no fue tan severo: ella sólo debia cuidar animales, no humanos.
El día en que sesó su vuelo, desapareció del reino de Dios para buscar a Kazbeel. Lo encontró sentado debajo del único Yggdrasil existente, pero, él habia cambiado. Ya no tenía alas, era un humano, pero eso no desalentó a Uriel. Decendió por completo e intento caminar, pero como sus pies eran frágiles, cayó al suelo una vez más. Kasbeel se acercó a ella, la levantó, acerco su boca a su oreja y en ella susurro: "siento que si no te estrecho en mis brazos seguire pensando que todo esto es un sueño...del cual preferiria morir antes de despertar y perderte otra vez..."
Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades
Archive for noviembre 2009
Last chance
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Category Historias, Historias cortas
Estréllate Contra Mí (V)
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-No creo que esto sea una buena idea, Iona
-¿Rechazarás uno de mis regalos por tu cumpleaños, que es mañana?-dijo ella con un tono de desprecio y tristeza, para causar en Adelaida el efecto de culpabilidad
- eeee - respondía titubeando - yooo...... - la miro y no pudo resistirse a su mirada suplicante-de acuerdo...
-¡Yupi!
-Entremos a la peluqueria...
-¡Eres la mejor al aceptar mi regalo!-la abrazó y entró a la peluqueria, pero Adelaida se quedó afuera, con ganas de no entrar. Iona, con una cara de si no entras te pateo, salió a buscarla y la arrastró para que entrara.
Al entrar, Ade se detubo unos instantes para contemplar la peluqueria. Ésta, no era como a las que solia ir ella. El piso era de madera masciza, según su apreciación; las paredes estaban revestidas de color mármol y decoradas con unos oleos de pintores que no logró reconocer; los espejos no eran largos, casi interminables, si no que para cada asiento existia un espejo ovalado. Todo en esa peluqueria te dejaba en un estado de calma, hasta los sillones de cuero negro daban esa relajacion en todo el cuerpo.
Ambas amigas se sentaron en un sillon, esperando la hora de su cita.
-Por cierto, Iona, ¿Qué me harán?
-No te preocupes. Esconderán esas canas que comenzaron a salir por adelantado y cambiarán tu corte
-Pero me gusta mi pelo asi de largo, hasta debajo de mi espalda, no lo quiero tan...
-¿Corto? Insisto, no te preocupes. Ellas ya saben que te gusta tu largo. Sólo te sacaran un poco de pelo para disminuir el volumen que tienes, nada más.
-¡Que alivio!
-Disclpen, señoritas-dijo una mujer-¿Ustedes son las amigas que pidieron cita a las 3 de la tarde?
-Si, somos nosotras-respondió Iona
-Entonces, tengan la amabilidad de seguirme, por favor
Ambas, se pararon y siguieron a la mujer alta de cabellos rubios. Quedaron mas menos al centro del salon, Iona a la izquierda y Adelaida a la derecha.
1 hora más tarde .....
-¡AAHHHHH!-gritó Adelaida al mirarse al espejo
-Discúlpeme, señorita, confundí la tintura de su amiga con la suya, por favor, discúlpeme
-Mi pelo ....-decia ella, haciendo caso omiso a las palabras de la peluquera, aun mirándose en el espejo yy tocándose su cabello
-Adelaida-dijo su amiga parándose detrás de ella y colocando sus manos sobre sus hombros, haciendo que Ade pegara su espalda al asiento-debo admitir, que el rubio platinado te queda . . . ¡de maravilla!
-Pero, mi pelo-dijo ella, volteándose, tocando un mechon y haciéndole pucheros a Iona
-Mirate otra vez, y veras lo bien que te queda.
Volvió a mirarse, y se dio cuenta de que su amiga tenia razón. El rubio platinado hacia que sus facciones se notaran mas, su cara se veia mas brillante, pero lo que mas destacaban, eran sus ojos miel.
-¿Crees que le guste el gran cambio a Andrés?
-Si él te ama tanto como te lo ha venido diciendo desde el siguiente dia que chocaron hasta la fecha, te seguirá amando con este cambio, que, repito, no te queda mal
-Disculpe, señorita-dijo la peluquera que causo todo, la cual, no escuchó nada de la conversación de ellas, ya que fue donde su jefa a consultarle una solución para el cabello de Ade, ya que era su primer dia de trabajo-ruego que me disculpe, por favor. Si quiere tener de vuelta el color natural, puedo decolorárselo gratis y ....
-No te preocupes-dijo ella parándose y quedando frente a frente con la supuesta culpable-Me gustó el cambio que por error me hiciste. ¡Me lo quedó!
-¿En . . . en serio?
-Si
-¡Muchas gracias, señorita!-dijo ella abrazándo a Ade
-No hay de que
Iona pasó a la caja a pagar, y luego ambas, a la orden de Iona, fueron a su casa, a dormir ....
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"La calidez de tus manos, calma mi corazon..."